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Cómo llevar a cabo una evaluación de riesgos

En la UE no existen normas establecidas sobre cómo llevar a cabo una evaluación de riesgos (consulte la legislación específica en materia de evaluación de riesgos de su país). No obstante, existen dos principios que debería tener siempre en cuenta a la hora de abordar una evaluación de riesgos:

  • la evaluación debe estar estructurada para garantizar que se abordan todos los peligros y los riesgos pertinentes (y no se olvidan tareas como las de limpieza, que podrían realizarse fuera del horario laboral normal, o departamentos auxiliares como el de compactación de basuras);

  • cuando se identifica un riesgo, se ha de basar la evaluación en los principios básicos y considerar si se puede eliminar el riesgo.

Un enfoque en pasos para la evaluación de riesgos

La Guía Europea para la evaluación de riesgos en el trabajo propone un enfoque que se basa en una serie de pasos sucesivos. No es el único método de llevar a cabo una evaluación de riesgos, existen varias metodologías para lograr el mismo objetivo. No hay una única forma «correcta» de llevar a cabo una evaluación de riesgos, ya que cada situación puede requerir un enfoque distinto.

Para la mayoría de las empresas, sobre todo las pequeñas y medianas empresas, un enfoque sencillo de la evaluación de riesgos en cinco pasos (que incluya elementos de gestión de riesgo) como el que se presenta a continuación debería dar buenos resultados.

Paso 1. Identificación de los riesgos y de los trabajadores expuestos

Examinar lo que podría causar daños en el lugar de trabajo y determinar cuáles son los trabajadores que están en situación de riesgo.

Paso 2. Evaluación de riesgos y asignación de prioridades a los mismos

Valorar los riesgos existentes (su gravedad, probabilidad, etc.) y clasificarlos por orden de prioridad.

Paso 3. Planificación de las medidas preventivas necesarias

Determinar cuáles son las medidas adecuadas para eliminar o controlar los riesgos.

Paso 4. Adopción de las medidas

Adoptar medidas preventivas y de protección estableciendo un plan de prioridades.

Paso 5. Seguimiento y revisión

La evaluación debe revisarse periódicamente para comprobar que las medidas funcionan o se aplican.

No obstante, es importante saber que hay otros métodos igualmente válidos, sobre todo si existen riesgos y circunstancias de mayor complejidad. El enfoque que se elija para la evaluación dependerá de:

  • la índole del lugar de trabajo (instalaciones fijas o temporales);

  • el tipo de proceso (operaciones repetidas, procesos que evolucionan o cambian, tareas por encargo);

  • la tarea realizada (repetitiva, esporádica o de alto riesgo);

  • la complejidad técnica.

En algunos casos, puede bastar con un único ejercicio que aborde todos los riesgos del lugar de trabajo o de la actividad. En otros casos, serán necesarios distintos enfoques para las distintas zonas de un lugar de trabajo.

Documentar la evaluación de riesgos

La evaluación de riesgos debe documentarse. El registro obtenido puede utilizarse como base para:

  • transmitir información a los interesados;

  • tareas de seguimiento, con el fin de determinar si se han adoptado o no las medidas necesarias;

  • elaborar las pruebas que han de presentarse a las autoridades supervisoras;

  • realizar revisiones en caso de que cambien las circunstancias.

Se recomienda documentar, al menos, los siguientes datos:

  • nombre y funciones de las personas que realizan la evaluación;

  • peligros y riesgos identificados;

  • grupos de trabajadores expuestos a riesgos específicos;

  • medidas de protección necesarias;p>

  • información sobre la aplicación de medidas, como el nombre del responsable y la fecha;

  • detalles de las medidas de seguimiento y revisiones posteriores, incluidas las fechas y el personal interviniente;

  • información pormenorizada de la participación de los trabajadores y de sus representantes en el proceso de evaluación de riesgos.

Los informes de las evaluaciones deben elaborarse tras consultar y procurar la participación de los trabajadores y/o sus representantes, y facilitarles dichos informes. En todo caso, debe informarse a los trabajadores interesados sobre el resultado de cada evaluación que afecte a su puesto de trabajo y sobre las medidas que se adoptarán como resultado de la evaluación.